- Y bien chicos... ¿Qué hacemos esta noche? - Dijo una voz que se ubicaba en frente de la chimenea de la Sala Común de Gryffindor. Pasaba de la medianoche y cuatro alumnos seguían levantados, tres de ellos esperando poder llegar a cometer alguna pequeña travesura esa misma noche.
- Sirius, deberías de pensar en el examen de pociones del jueves y dejar las bromas para más tarde. Aunque no sé por qué me molesto en decir esto, si te lo pasas por donde te toca la escoba cuando juegas a Quidditch...
-¡Anda, cállate ya Lunático! Que ya queda poco para el final del curso y aún no me han castigado lo suficiente como para satisfacerme... - Sirius miraba fijamente el fuego que calentaba la habitación, esperando que por su mente apareciera alguna fabulosa idea que compartir, pero no aparecía. - Mierda, no se me ocurre nada...
- ¿Qué os parece si hacemos alguna pintada en los baños de las chicas? ¡Así nos llamaría "El terror de las nenas"! - Dijo una voz que se se encontraba al lado de Remus, el chico al que llamaban "Lunático".
- No me hagas reír, Peter. ¿Qué quieres poner? ¿"Quien quiera ver a un chico de verdad, que contacte con P.P."? Muy bien, a mí me parece mucho mejor esto: "Chicas, si queréis saber porque uno de nosotros se llama "Colagusano"... ¡Venid y comprobadlo!" Peter, un poco de seriedad... - Dijo la cuarta voz. A Peter le empezaba a subir el color rojo por la mejilla, mientras que Sirius reía con James.
-James, te has pasado un poco con él... - dijo Remus por lo bajo, mientras intentaba concentrarse para terminar sus deberes de Aritmacia.
- ¡Ja, muy buena Cornamenta! Podrías probar a estar igual de ágil para pensar algo... - Sirius se levantó del sillón - Lo único que se me ocurre es ir a la casa abandonada que hay en Hogsmeade, o ir a por Snivellus, pero es recurrir a lo mismo de siempre...
- Chicos, ¿y si vamos a la casa simplemente? Yo podré seguir haciendo lo que deberías de hacer, mientras vosotros os emborrachais como de costumbre a base de cerveza de mantequilla.
- Mejor hacer eso que nada... Cornamenta, ¿tienes la capa a mano? - James asintió la cabeza - Pues vayamos.
Los cuatro cogieron todo lo que necesitaban. Remus llenó su mochila de libros, mientras los otros se limitaban a esperarle, todos excepto James, que subió para coger "esa hierba rara que traía del mundo Muggle y que tanto le gustaba a Sirius" y un mapa que habían creado ellos. Un mapa llamado "El Mapa del Merodeador" que mostraba en él todas las zonas del colegio e incluso a la gente que caminaba por ellas. Como los cuatro no cabían dentro de la capa invisible, Peter se transformó en rata y se colocó sobre los hombro de James.
- Juro solemnemente que mis intenciones no son buenas - susurró James. Y el mapa mostró todo Hogwarts ante sus ojos. Y con sigilo, salieron por el agujero del retrato de la Sala Común...
- Sirius, deberías de pensar en el examen de pociones del jueves y dejar las bromas para más tarde. Aunque no sé por qué me molesto en decir esto, si te lo pasas por donde te toca la escoba cuando juegas a Quidditch...
-¡Anda, cállate ya Lunático! Que ya queda poco para el final del curso y aún no me han castigado lo suficiente como para satisfacerme... - Sirius miraba fijamente el fuego que calentaba la habitación, esperando que por su mente apareciera alguna fabulosa idea que compartir, pero no aparecía. - Mierda, no se me ocurre nada...
- ¿Qué os parece si hacemos alguna pintada en los baños de las chicas? ¡Así nos llamaría "El terror de las nenas"! - Dijo una voz que se se encontraba al lado de Remus, el chico al que llamaban "Lunático".
- No me hagas reír, Peter. ¿Qué quieres poner? ¿"Quien quiera ver a un chico de verdad, que contacte con P.P."? Muy bien, a mí me parece mucho mejor esto: "Chicas, si queréis saber porque uno de nosotros se llama "Colagusano"... ¡Venid y comprobadlo!" Peter, un poco de seriedad... - Dijo la cuarta voz. A Peter le empezaba a subir el color rojo por la mejilla, mientras que Sirius reía con James.
-James, te has pasado un poco con él... - dijo Remus por lo bajo, mientras intentaba concentrarse para terminar sus deberes de Aritmacia.
- ¡Ja, muy buena Cornamenta! Podrías probar a estar igual de ágil para pensar algo... - Sirius se levantó del sillón - Lo único que se me ocurre es ir a la casa abandonada que hay en Hogsmeade, o ir a por Snivellus, pero es recurrir a lo mismo de siempre...
- Chicos, ¿y si vamos a la casa simplemente? Yo podré seguir haciendo lo que deberías de hacer, mientras vosotros os emborrachais como de costumbre a base de cerveza de mantequilla.
- Mejor hacer eso que nada... Cornamenta, ¿tienes la capa a mano? - James asintió la cabeza - Pues vayamos.
Los cuatro cogieron todo lo que necesitaban. Remus llenó su mochila de libros, mientras los otros se limitaban a esperarle, todos excepto James, que subió para coger "esa hierba rara que traía del mundo Muggle y que tanto le gustaba a Sirius" y un mapa que habían creado ellos. Un mapa llamado "El Mapa del Merodeador" que mostraba en él todas las zonas del colegio e incluso a la gente que caminaba por ellas. Como los cuatro no cabían dentro de la capa invisible, Peter se transformó en rata y se colocó sobre los hombro de James.
- Juro solemnemente que mis intenciones no son buenas - susurró James. Y el mapa mostró todo Hogwarts ante sus ojos. Y con sigilo, salieron por el agujero del retrato de la Sala Común...
